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Quería preguntarle al buen Chava ¿por qué lloró después de su abandono en la vuelta 16 del segundo hit de la carrera A1 Grand Prix celebrado el domingo pasado en el Autódromo Hermanos Rodríguez?
Así que no me queda más que plantear algunas hipótesis de lo que motivó a nuestra máxima carta joven en el automovilismo internacional no norteamericano a derramar la lágrima por algunos minutos.
¿Sería que Chava se sintió defraudado de la pésima preparación que su equipo, el A1 México, le hizo a su unidad?, ya que no es la primera vez que el auto está en malas condiciones pues sus incursiones en Sudáfrica resultaron iguales.
¿Le dolió que el abrazo apapachador de nuestra máxima figura en la mecánica internacional de la Fórmula Uno, Joaquín Ramírez, presente en la justa y en el pit de Durán, fuera tan de buena fe que encontró consuelo para dar rienda suelta a sus recientes frustraciones como corredor?
¿O fue una mezcla de todo: los comisarios de la justa ya no lo dejaron salir con el auto muleto sino sólo a dar una vueltita con la enseña nacional al viento, ya sin salir en la tele mundial, sino sólo la local; su jefe de escudería le dijo “sal a divertirte, nomás eso” en vez de motivarlo a ganar en su plaza, ante su afición, con todo el dinero de Telmex puesto en el auto y en el equipo?
Hasta hace unos días veíamos con cierta incredulidad a un Salvador Durán haciéndola de “Daktari” (para las nuevas generaciones, una serie televisiva de los años 60 y 70 sobre un cuidador de animales en África) frente a los elefantes y los leones en las páginas de un diario del D. F., paseándose por los safaris desérticos antes de la carrera.
¿No se puede también llorar por esto? Un medio te “ensalza”, te lleva a los cuernos de la luna, como si con tu esfuerzo de 20 carreras hubieras conseguido todo lo que le costó a Ricardo Rodríguez, a Pedro su hermano, a Moisés, alcanzar: la gloria, cuando en realidad apenas estás comenzando y debes estar consciente del lugar que tienes en las competencias y luego, ¡pas!, caes hasta el suelo y eso duele?
Conocemos a Salvador Durán. Creemos es de las mejores esperanzas del automovilismo mexicano que se está encadenando positivamente al movimiento mundial de la velocidad. Pero algo no muy bueno está pasando en su preparación.
Nadie puede olvidar su segundo lugar en la carrera Sprint detrás del holandés Jeroen Bleekemolen en China, circuito callejero del centro de exposiciones Jingkai, donde Chava se dio un enorme agarrón con este “jovenazo”, consiguiendo entonces el liderato de la A1 GP con su tercer podio en noviembre 12 de 2006.
Y el cuarto podio en Indonesia el 10 de diciembre con el segundo lugar de la carrera del primer hit, también fue un buen trabajo que se hizo con constancia y aplicación.
¿Cómo es posible que un equipo como el de Telmex, que le da todo (¿o no es así?) para que logre ganar carreras, pierda en la plaza más importante del mundo, su plaza, ante su gente? Entonces ya no se habla de falta de dinero, ya no se puede decir que corresponde a un lugar de segunda en la A1 GP. ¿Por qué no ganó?
Una bomba de gasolina… un detalle. ¡Vaya detalle y vaya explicación! ¿Por qué no le sucedió esto al equipo británico que ganó el segundo hit con O. Jarvis al volante? ¿Por qué tampoco al estadounidense J. Summerton? ¿Por qué sí al mexicano que está en grandes ligas internacionales apoyado por el tercer hombre más rico del mundo?
Preparación, señores. Preparación, revisión de todo lo que se hace antes de la carrera, ánimo de hacer bien las cosas, pro-fe-sio-na-lis-mo. Eso fue lo que faltó.
“Los fierros no tienen palabra de honor”. ¡Oh!, gran paradigma de la mediocridad mexicana que lo justifica todo porque entonces la suerte es una señora que se pasea por el paddock y te hace el bien o te hace el mal según si te persignaste en la mañana o no. ¡Por favor!
Estamos hablando de una carrera internacional de grandes alcances porque es un magnífico semillero para foguearse antes de ir a la GP2 y de allí a la Fórmula Uno. Pero con un pequeño público, en tamaño claro, que no entendía eso de los dos hits o la carrera “Sprint” y la carrera “Feature”.
¿No volvimos a disfrutar con esos rebases de los arriesgados pilotos de Portugal, Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña y aún Sudáfrica y China? Ese es el lugar que le corresponde a Chava, al mexicano, al buen muchacho que hay en él.
¿Quién nos lo está echando a perder? ¿Quién lo intenta echar a perder por intereses mezquinos que todo lo corrompen?
Y para aquellos que piensan que lo negro no es un buen color: Gradas vacías, mal negocio para los que tienen que regalar muchos cientos de boletos para llenar la tribuna principal para posar para la tele. Un público nunca enterado de lo que pasaba en la pista por no saber del tipo de automovilismo que se desarrolló el pasado domingo y porque no había información gráfica que pusiera en claro las posiciones de los pilotos o los países.
Un sonido sin sonido, esto es, un fraude para quien pagó 800 pesos y prefirió el automovilismo y el autódromo en vez del “fut” aún en la televisión.
Y el colmo: ¿Cómo es posible que en la vuelta de demostración de Salvador Durán en el Zócalo los días previos a la carrera dominical, un policía lo detuviera por pretender vueltas llamadas “donas” y el domingo estuviera el flamante secretario de turismo del D. F. (gobernado por la incipiente pero real izquierda mexicana), Flavio Abed, honrándolo con un trofeo?
Mientras, hasta esa prensa comercial que llevó a la luna a Salvador Durán en elefante las semanas pasadas, tampoco aguantó la improvisación en la organización de la carrera y se atrevió a quejarse a través de sus crónicas a pesar de los desplegados pagados por los organizadores. ¡Wow, qué valor!
¿No creen que en México siguen haciendo mal las cosas algunos adinerados que por desgracia no son realmente conocedores de la actividad automovilística?
A César Roy, se le puede escuchar y ver en Radio Fórmula (104.1 FM y 1500 AM) y Tele Fórmula (Cablevisión 176 y PCTV) todos los domingos a las 8.45 de la mañana.
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